Especial

1a temporada - 2a temporada
Terminator, las crónicas de Sarah Connor

(1)
Hay quien piensa que una criatura en el vientre de una madre comparte con ella sus sueños, su amor, su esperanza en el futuro. ¿ Se lo transmite mientras duerme en su seno, por eso le abre los brazos desde el primer instante y llora ansiando su contacto? . Pero, ¿ y si la madre supiera lo que le deparará la vida?. Que sería perseguido, que su destino estaría ligado al de millones de personas, que emplearía cada segundo en intentar mantenerlo con vida. ¿ Entendería por qué era tan dura con él , por qué lo abrazaría con tanta fuerza, seguiría abriéndole los brazos y el único sueño que hubieran compartido fuera una pesadilla. Sabría que mi amor circula por su cuerpo como la sangre ?.
Cada familia tiene sus normas. Nosotros teníamos las nuestras : no llamar la atención, estar alerta, reprimir los deseos de ser considerado especial, saber escapar ...
Ven conmigo si quieres vivir.
No vamos a cruzar la frontera // ¿ dónde vamos ? // a por Skynet.
Estás a salvo // nadie está a salvo // nadie está a salvo.
Dicen que la muerte de una sola persona es la muerte del mundo entero. Para los padres, la muerte de un hijo es poco menos que un holocausto. En el caso de mi hijo esas palabras serían literalmente ciertas. Aunque hemos viajado a través del tiempo, alterando las reglas de la naturaleza, seguirán viniendo en su busca, seguirán intentando matarlo pero hasta que llegue ese día, la lucha será encarnizada.
(2)
En el futuro mi hijo dirigirá la humanidad en su guerra contra Skynet, un programa desarrollado para destruir el mundo. Varias máquinas han sido enviadas a través del tiempo, algunas para asesinarlo, otras para protegerlo. Luchamos para impedir que Skynet sea alguna vez creado, para alterar nuestro futuro, para alterar su destino. La guerra para salvar la humanidad empieza ahora.
Un sabio dijo una vez : conócete a ti mismo. Es más fácil decirlo que hacerlo. He tenido nueve alias, veintitrés empleos. He hablado cuatro idiomas y he estado tres años en un psiquiátrico por decir la verdad. Al menos allí podía utilizar mi verdadero nombre. En todo momento he sabido quien soy y porqué estoy aquí. Para proteger a mi hijo y prepararlo para el futuro. Pero últimamente me cuesta mantener el control. Mientras ayudo a John a encontrar un terreno firme en este mundo, el campo de batalla cambia ante nuestros ojos. Quizás todo me está pasando factura, quizás si uno se pasa la vida ocultando quien es acabe finalmente engañándose así mismo.
No logré imaginarme el apocalipsis. A pesar de lo que me contó Kyle Reese y lo que me han dicho otros que han vuelto. No puedo imaginarme a tres mil millones de personas muertas pero puedo imaginarme a aviones estrellándose contra edificios y puedo imaginarme incendios si hubiera sido testigo de ello. Si hubiera estado aquí esto segura de que habría pensado de que el fin estaba cerca. Estoy segura de que habría pensado que habíamos fracasado.
Carlos tenía razón, veinte mil dólares no era mucho dinero por una nueva vida, por una oportunidad. Pero yo, a diferencia de John, no estaba tan ansiosa a iniciar aquella nueva vida. Me gustaba no tener nombre, no tener pasado. Solo entonces podía ser yo. Por desgracia, a veces, hay que pagar por ello. Y el precio cada día es más alto.
"Conócete a ti mismo". John me dijo una vez que está grabado en la fachada del templo de Apolo. La frase completa es "Conócete a ti mismo y conocerás los misterios de los dioses y del universo". Una frase grandilocuente. Mi versión es "conócete a ti mismo porque que puedes conocer, sino". La gente oculta secretos, el tiempo es mentira, el mundo material puede desaparecer en un instante. Ha ocurrido y volverá a ocurrir. Nuestra identidad cambia, nuestro aspecto físico, nuestra forma de actuar y de hablar, nos transformamos. No hay control, ni refugio, salvo el amor de nuestra familia y el cuerpo que Dios nos ha dado. En lo único que podemos confiar es en que eso nos baste siempre.
(3)
¿ Va a morir ? // no lo se // si va a morir que no sea en vano // nadie muere en vano.
¿ No vas a contarme nada ? // fuimos, aprendimos, no me asesinaron y ella no asesinó a nadie. Bastante bien para ser el primer día.
¿ Has oído hablar de la singularidad ?. Es el momento en el tiempo en que las máquinas desarrollan tal inteligencia que pueden crear versiones de ellas mismas aún más inteligentes, sin la ayuda del hombre. Será el momento en el que podremos despedirnos de todo, a menos que lo impidamos, como dijiste que harías.
El cinco de julio, en una cordillera de las afueras de Los Álamos, Nuevo México, explotó la primera bomba atómica. Una luz blanca atravesó el cielo con tal intensidad que una niña ciega había visto el resplandor a ciento cincuenta kilómetros de distancia. Tras presenciar la explosión, J.P. Oppenheimer citando una frase dijo "me he convertido en la muerte, el destructor de mundos". Su colega, Bembridge lo expresó de otra forma, se acercó a Oppenheimer y susurró :"ahora somos unos hijos de puta".
(4)
¿ Vas a ir ? // no tengo planes. Los planes son para personas que controlan su propia vida.
Para ser un héroe hay que conducir un coche con marchas.
No todas las versiones de la historia del Gólem acaban mal. En una el monstruo es un héroe que acaba con todos los que intentan causar daño a su creador. En otra, el creador del Gólem destruye su creación antes de que ésta destruya el mundo.
El orgullo de los hombres y de los padres nos hace creer que podemos controlar cualquier cosa que hemos creado. Ya sea de barro o de metal, el deseo de crear nuestros propios monstruos es innato en nosotros. Nuestros hijos son aleaciones creadas a partir de nuestra carne imperfecta. Les insuflamos vida por medio de magia, pero nunca sabemos realmente que van a hacer.
(5)
Dentro del adiestramiento que mi hijo recibió en la selva centroamericana, nada le preparó mejor para el combate que jugar al ajedrez. Le enseñó todo lo que prácticamente necesitaba saber sobre la guerra. Que para ganar hay que ser paciente, atrevido, calculador y por encima de todo, estar dispuesto a sacrificarse.
Ayúdame, dime algo que no sepa // moriremos todos.
Cuando John envió a Kyle para protegerme, pasamos dos días juntos. Me habló del futuro, del apocalipsis y del terror de un mundo gobernado por máquinas. Kyle Reese me salvó la vida. Me dio un hijo. Nunca me dijo que tuviera un hermano. Nunca me dijo que tendríamos un hijo, que no estamos solos en nuestro sufrimiento.
Si existe un defecto en el ajedrez como juego de guerra es este, a diferencia de la guerra, las reglas del ajedrez son invariables, las piezas inalterables. Nunca conquistamos el corazón de una torre ni la mente de un alfil. Son impasibles a nuestros argumentos y así debe ser. La meta de una partida de ajedrez es la aniquilación total, pero en la guerra, incluso cuando corremos detrás de nuestro enemigo, aún podemos tener la esperanza de que una mente más cuerda nos retenga antes de alcanzar nuestro objetivo. En la guerra, al contrario que en el ajedrez, las reglas pueden cambiarse, pueden firmarse treguas. El mayor de nuestros enemigos puede convertirse en el mayor de nuestros amigos. En la guerra hay esperanza.
(6)
La noche en que nos conocimos, Kyle Reese me dijo unas palabras que nunca olvidaré, fue una advertencia. Aquellas palabras guían mi vida. Me habló del apocalipsis que está por llegar. Y como en una caja de Pandora, me desveló todos los horrores, las crueldades, las tinieblas que acechan nuestro futuro. Se marchó dejándome un hijo en mi seno, a quien legó lo que quedaría en la caja cuando la pesadilla hubiera pasado, esperanza.
¿ Cómo era aquello que decías siempre ?, no existe más destino que el que nosotros trazamos // me he dado cuenta de que tracé mi destino mucho antes de que nos conociéramos. Cuando nació John // cámbialo // no quiero cambiar el mío, sino el suyo.
"Escucha", me dijo Kyle. "Escucha y piensa, las máquinas andan ahí fuera. No se puede negociar con ellas, no se puede razonar con ellas. No sienten lástima ni remordimientos, ni miedo y desde luego no se detendrán jamás, hasta que hayas muerto".
(7)
Dicen que cuando una persona muere, su alma sigue viva. El alma, aquello que nos diferencia de las máquinas. Cameron incineró el monstruo de metal a 2.500 grados centigrados. Supongo que hicieron lo mismo con Andy. No quedó rastro de ninguno de los dos. No quedó nada a narrar a la história de que o quienes fueron. Desaparecer es desparecer, cenizas a las cenizas, polvo al polvo. Cuando yo muera quiero que me entierren. Una parte de mí murió hace años con Kyle Reese pero una parte de él sigue viva a través de John. Si eso no es el alma, no se que es.
Siempre te encontraré // y yo a ti.
Hubo un tiempo en el que yo era una heroina para mi hijo, me creía capaz de cualquier cosa. Ahora me conoce mejor. Todos tenemos momentos de flaqueza, momentos en los que perdemos la fe, pero son nuestros fallos, nuestras debilidades lo que nos hace humanos. La ciencia hace milagros, como los dioses en la antigüedad. Crea vida a partir de células, bacterias o chispas metálicas. Son seres perfectos y precisament por ello no podrían ser menos humanos. Hay cosas que las máquinas jamás podrán hacer. No pueden apreciar la belleza. No pueden crear obras de arte. Si alguna vez aprenden a hacer esas cosas, no tendrán que destruirnos, serán como nosotros.
(8)
Todos usamos máscaras. Pueden desgastarse por el amor y el deseo de permanecer cerca de quienes nos rodean, por ahorrarles la complicada realidad de nuestra mente marchita. Cambiamos sinceridad por compañerismo. Y al hacerlo no llegamos a conocer el corazón de aquellos que están más cerca de nosotros.
Muchos peligros se ocultan detrás de máscaras. Les contamos a nuestros hijos historias sobre el bien y el mal cuando sabemos que todo no es tan sencillo. El verdadero mal no nos deja tiempo para luchar ni para tener miedo. Agachamos la cabeza sin molestarnos jamás en mirar detrás de las máscaras y al hacerlo nos resignamos a enfrentarnos a un espantoso destino que nunca vimos venir.
(9)
De niño, John dormía conmigo con la mano debajo de mi barbilla. Me quedaba despierta mirándolo, tranquilo, en paz, feliz. Hubiera deseado parar el tiempo y dejar que mi hijo viviera ese instante eternamente, pero no pueden detener el tiempo ni proteger a nuestros hijos del futuro que les aguarda. El instante es aquí y ahora. Después desaparece.
¿ Es tu coche ? // no, he asesinado al dueño y lo he metido en el maletero.
¿ Te dijo algo ? // dijo muy poco y se quedó callado.
En "El señor de las moscas", un grupo de chicos mata a un cerdo en la selva. Lo tortura y clava su cabeza en una estaca para ofrecerselo a la bestia que gobierna la isla como un diós. La sangre gotea entre los dientes del cerdo. Más tarde , cuando ellos salen corriendo uno se queda solo, llora, pero no por el cerdo sino por el fin de la inocencia y por las tinieblas en el corazón de los hombres.